Hoy hay un titular de economía, y es que escribir también es un arte, lean:
Las bolsas europeas y americanas limaron el martes sus contundentes alzas de los últimos dos días y algunas incluso cedieron, señal de la sed de los inversores de tomar sus beneficios, posibles gracias al rescate del banco Citigroup por parte del gobierno estadounidense.
O sea: "mitigar las alzas" puede suponer "ceder" (bajar, en definitiva).
Tengo a medio leer "Fucowski, memorias de un ingeniero".. lo dicho.. la escritura es un arte.
20081125
20081104
Serrat se reencuentra con el público neoyorquino en una noche electoral
El cantante Joan Manuel Serrat retornó al escenario del famoso Carnegie Hall de Nueva York, donde el público se negó a que su "viejo amigo" se despidiera de ellos esta noche, tras presentar su concierto "100 x 100".
El público latinoamericano y español que acudió al espectáculo no se movió de sus asientos reclamando su presencia y pidiéndole títulos de canciones que querían escuchar.
En respuesta, el cantautor catalán retornó en tres ocasiones a la sala, donde se presentó por primera vez y tras diez años de ausencia en esta ciudad.
"Me conmueve profundamente el conocimiento que tienen de mi repertorio", dijo el cantautor, que llegó a Nueva York como parte de su gira "100 x 100" que inició en México el pasado 30 de septiembre y que luego le llevó a Puerto Rico.
"Lucía" fue la canción con la que finalmente se despidió, precedida por "Penélope", dos de los temas que mas le pidieron durante las dos horas de espectáculo.
El cantautor se presentó acompañado por su guitarra y el maestro Ricard Miralles al piano, para un concierto íntimo en el que el romance que inició a fines de la década de los 60 con el público latino quedó demostrado por las dos partes.
Serrat, recibido con una prolongada ovación del público puesto en pie, hizo un recorrido por su extenso repertorio para interpretar temas que se han convertido en preferidas de sus seguidores, comenzando con "Caminante no hay camino", basado en el poema de Antonio Machado.
"Buenas noches, bienvenidos todos a su casa, una casa donde nos sentimos muy felices de compartir la noche y música con amigos", indicó Serrat tras su primer tema.
Como es habitual en él, Serrat hizo referencia toda la noche de proverbios chinos que hicieron reír y pensar al público.
El intérprete mencionó a varios países latinoamericanos al darles la bienvenida a la sala, pero, al no nombrar a España, miembros del público le gritaron el nombre de su país y frases en catalán.
El baúl de canciones del cantautor incluyó desde temas románticos como "No hago otra cosa que pensar en ti" o "Me gusta todo de ti", a temas emblemáticos como "Para la libertad", que se convirtió en un himno de protesta, a "Tu nombre me sabe a yerba", "Señora", "Esos locos bajitos", "Disculpe el Señor", "Fiesta" y "Mediterráneo", entre otros éxitos.
"Hoy es un día de dilemas, tenemos uno allá afuera (en referencia a las elecciones presidenciales celebradas hoy en EEUU) y aquí otro", dijo Serrat para continuar con una de tantas historias que contó a sus seguidores.
Su gira "100 x 100" continúa en la República Dominicana y después en otros países de Latinoamérica.
El público latinoamericano y español que acudió al espectáculo no se movió de sus asientos reclamando su presencia y pidiéndole títulos de canciones que querían escuchar.
En respuesta, el cantautor catalán retornó en tres ocasiones a la sala, donde se presentó por primera vez y tras diez años de ausencia en esta ciudad.
"Me conmueve profundamente el conocimiento que tienen de mi repertorio", dijo el cantautor, que llegó a Nueva York como parte de su gira "100 x 100" que inició en México el pasado 30 de septiembre y que luego le llevó a Puerto Rico.
"Lucía" fue la canción con la que finalmente se despidió, precedida por "Penélope", dos de los temas que mas le pidieron durante las dos horas de espectáculo.
El cantautor se presentó acompañado por su guitarra y el maestro Ricard Miralles al piano, para un concierto íntimo en el que el romance que inició a fines de la década de los 60 con el público latino quedó demostrado por las dos partes.
Serrat, recibido con una prolongada ovación del público puesto en pie, hizo un recorrido por su extenso repertorio para interpretar temas que se han convertido en preferidas de sus seguidores, comenzando con "Caminante no hay camino", basado en el poema de Antonio Machado.
"Buenas noches, bienvenidos todos a su casa, una casa donde nos sentimos muy felices de compartir la noche y música con amigos", indicó Serrat tras su primer tema.
Como es habitual en él, Serrat hizo referencia toda la noche de proverbios chinos que hicieron reír y pensar al público.
El intérprete mencionó a varios países latinoamericanos al darles la bienvenida a la sala, pero, al no nombrar a España, miembros del público le gritaron el nombre de su país y frases en catalán.
El baúl de canciones del cantautor incluyó desde temas románticos como "No hago otra cosa que pensar en ti" o "Me gusta todo de ti", a temas emblemáticos como "Para la libertad", que se convirtió en un himno de protesta, a "Tu nombre me sabe a yerba", "Señora", "Esos locos bajitos", "Disculpe el Señor", "Fiesta" y "Mediterráneo", entre otros éxitos.
"Hoy es un día de dilemas, tenemos uno allá afuera (en referencia a las elecciones presidenciales celebradas hoy en EEUU) y aquí otro", dijo Serrat para continuar con una de tantas historias que contó a sus seguidores.
Su gira "100 x 100" continúa en la República Dominicana y después en otros países de Latinoamérica.
20081029
Destituyen a la directora del museo que expuso la rana crucificada

La rana verde era obra del fallecido artista alemán Martin Kippenberger, quien con la misma pretendía, según los conservadores de Bolzano, expresar un momento personal de profunda crisis.
Estaba clavada en una cruz de madera con una jarra en un anca y un huevo en el otro y fue objeto de fuertes críticas de las autoridades religiosas, incluido el papa Benedicto XVI, y algunas políticas, que pidieron igualmente su retirada.
El Papa escribió una carta al presidente de la región de Trentino-Alto Adige, Franz Pahl, en la que dijo que la obra "ha herido el sentimiento religioso de muchas personas que en la cruz ven un símbolo del amor de Dios y de nuestra salvación, que merece reconocimiento y devoción religiosa".
El despido ahora de Corinne Diserens por parte de la Fundación del Museo viene motivado por "la difícil situación económica por los fuertes gastos realizados (por Diserens) sin justificación en los órganos colegiados".
La destitución se produce un día después de la renovación del Gobierno de la provincia del Alto Adige, cuya capital es Bolzano.
Los abogados de la directora, de viaje en China, aseguran que su expulsión se debe a la rana crucificada y a una bandera con la esvástica que también expuso en la muestra Sonic Youth, informan medios locales.
Para los letrados de la polémica directora, "el arte es también un poco de provocación".
20070303
Cuadro robado de Rockwell aparece en colección de Spielberg
Un cuadro de Norman Rockwell, robado de un suburbio de San Luis hace más de tres décadas, fue hallado en la colección del cineasta Steven Spielberg, anunció el viernes el FBI.
La pintura "Russian Schoolroom" fue robada de una galería en Clayton, Misurí, la noche del 25 de junio de 1973. Spielberg, quien ha ganado el premio Oscar, compró el cuadro en 1989, a un vendedor legítimo, y no sabía que era robado sino hasta la semana pasada, informó el FBI en un
comunicado.
El personal del cineasta alertó a las autoridades federales. Un agente del FBI y un experto en arte inspeccionaron el cuadro en una de las oficinas de Spielberg y corroboraron su autenticidad el viernes por la mañana.
Algunos estimados anteriores del FBI valuaban la pintura en 700.000 dólares, dijeron las autoridades. Un mensaje dejado al encargado de relaciones públicas de Spielberg para solicitar sus comentarios no fue respondido de inmediato.
El óleo sobre tela muestra a un grupo de niños en un aula, con un busto del líder comunista Vladimir Lenin. Spielberg coopera con el FBI y conservará en su poder la obra hasta que "se determine su entrega", informaron las autoridades.
La pintura "Russian Schoolroom" fue robada de una galería en Clayton, Misurí, la noche del 25 de junio de 1973. Spielberg, quien ha ganado el premio Oscar, compró el cuadro en 1989, a un vendedor legítimo, y no sabía que era robado sino hasta la semana pasada, informó el FBI en un
comunicado.
El personal del cineasta alertó a las autoridades federales. Un agente del FBI y un experto en arte inspeccionaron el cuadro en una de las oficinas de Spielberg y corroboraron su autenticidad el viernes por la mañana.
Algunos estimados anteriores del FBI valuaban la pintura en 700.000 dólares, dijeron las autoridades. Un mensaje dejado al encargado de relaciones públicas de Spielberg para solicitar sus comentarios no fue respondido de inmediato.
El óleo sobre tela muestra a un grupo de niños en un aula, con un busto del líder comunista Vladimir Lenin. Spielberg coopera con el FBI y conservará en su poder la obra hasta que "se determine su entrega", informaron las autoridades.
20070107
Benítez Reyes parodia las novelas al estilo del 'Código da Vinci'
El poeta y narrador gaditano Felipe Benítez Reyes (Rota, Cádiz, 1960) ha querido parodiar las novelas de intriga esotérica, al estilo del "Código da Vinci", con "Mercado de espejismos", con la que ganó anoche la última edición del premio Nadal.
En una entrevista concedida a EFE, Benítez Reyes ha señalado que "la parodia de 'Mercado de espejismos' tiene un modelo claro, la novela cervantina".
Según el autor gaditano, premio Nacional de la Crítica y de Literatura, "Cervantes parodia la novela de caballerías, porque la gente las adoptaba como realidad, y en la actualidad está sucediendo lo mismo que en la época de Cervantes, pues los lectores de las novelas de intriga esotérica no las leen como obras de ficción, sino como verdades históricas".
Tras la realidad de mucha gente que lee las novelas de Dan Brown "como si fueran un manual de historia", hay, según el propio autor, "una parodia amable, nada ácida, porque no se ha de ser caústico sin necesidad".
Benítez Reyes resume que la novela ganadora del Nadal está escrita "desde la sorpresa por ese fenómeno, mezclado con un divertido estupor, pero nunca desde la indignación o el reproche".
La novela ganadora narra la historia de dos ladrones de obras de arte ya retirados, Corina y Jacob, que reciben un último encargo imprevisto: llevar a cabo el robo de unas supuestas reliquias de los Reyes Magos que se conservan en la catedral alemana de Colonia.
El punto de partida de la historia es, confiesa Benítez Reyes, la fascinación que desde siempre le ha producido el mito de los Reyes Magos: "En mi infancia, las noches de Reyes eran noches de pánico, terroríficas, porque imaginaba que entrarían en mi casa tres ancianos barbudos, con unas gruesa capas con olor a camello y que dejarían unos paquetes que casi nunca se correspondían con lo que pedía".
De aquel terror infantil, el autor pasó a interesarse por todas las derivaciones de la leyenda, que ahora ha utilizado para construir la parodia.
Cuando comenzó a escribir la novela en unas horas perdidas en un hotel de El Cairo, Benítez Reyes descubrió una "pretendida novela de superventas que trataba sobre el robo de unas reliquias de los Reyes Magos, por lo que, como hizo Cervantes, tuve que incorporar también esa novela a la historia".
Remarca que su interés era "no quedarme en la parodia, aunque fuera un factor importante de la trama".
En relación al título, Benítez Reyes cree que puede haber otra lectura de la novela, pues la vida es también un "mercado de espejismos": "Tenemos que inventarnos nuestra propia vida, convivir y pactar con nuestro propio conocimiento, y si uno no se inventa la vida, acaba no entendiendo la propia vida".
En su opinión, el éxito de esta novela de intriga esotérica puede tener que ver con "la necesidad del ser humano de contar historias aunque sean disparatadas".
Asegura que se lleva bien con los dos géneros que cultiva, la poesía y la narrativa, porque entiende la literatura como su modo de pensar: "Yo pienso a través de lo que escribo".
Sin embargo, aunque "es legítimo que los géneros se contaminen, el autor debe tener claro que son diferentes, pues tienen procedimientos metodológicos totalmente distintos".
Para el autor gaditano, "el humor es quizá uno de los grandes conservantes de la literatura y prueba de ello es que muchas de las obras que hoy tenemos por inmortales están basadas en el humor".
Benítez Reyes reivindica "el humor como una visión de la vida, es decir, el humor que quita importancia a lo ajeno y a lo propio" y por ello en la novela procura reirse de sí mismo, "de los tics estilísticos que todos acabamos adoptando como propios".
Desde su Rota natal, asegura que trabaja cómodamente, alejado de los cenáculos literarios, porque "la literatura como tema de conversación me aburre un poco".
Justifica su presentación al Premio Nadal porque "quería que esta novela saliera un poco más arropada y el premio era una posibilidad de reclamar un poco la atención de los lectores".
El prestigio del premio es indudable, añade, pues ha sido siempre "una referencia literaria en la novela contemporánea y una garantía para los lectores"; y en los últimos años "ha ayudado a difundir la obra de autores como Trapiello, Zarraluqui, Antonio Soler, con una obra prestigiosa, pero con un universo de lectores reducido hasta entonces".
En una entrevista concedida a EFE, Benítez Reyes ha señalado que "la parodia de 'Mercado de espejismos' tiene un modelo claro, la novela cervantina".
Según el autor gaditano, premio Nacional de la Crítica y de Literatura, "Cervantes parodia la novela de caballerías, porque la gente las adoptaba como realidad, y en la actualidad está sucediendo lo mismo que en la época de Cervantes, pues los lectores de las novelas de intriga esotérica no las leen como obras de ficción, sino como verdades históricas".
Tras la realidad de mucha gente que lee las novelas de Dan Brown "como si fueran un manual de historia", hay, según el propio autor, "una parodia amable, nada ácida, porque no se ha de ser caústico sin necesidad".
Benítez Reyes resume que la novela ganadora del Nadal está escrita "desde la sorpresa por ese fenómeno, mezclado con un divertido estupor, pero nunca desde la indignación o el reproche".
La novela ganadora narra la historia de dos ladrones de obras de arte ya retirados, Corina y Jacob, que reciben un último encargo imprevisto: llevar a cabo el robo de unas supuestas reliquias de los Reyes Magos que se conservan en la catedral alemana de Colonia.
El punto de partida de la historia es, confiesa Benítez Reyes, la fascinación que desde siempre le ha producido el mito de los Reyes Magos: "En mi infancia, las noches de Reyes eran noches de pánico, terroríficas, porque imaginaba que entrarían en mi casa tres ancianos barbudos, con unas gruesa capas con olor a camello y que dejarían unos paquetes que casi nunca se correspondían con lo que pedía".
De aquel terror infantil, el autor pasó a interesarse por todas las derivaciones de la leyenda, que ahora ha utilizado para construir la parodia.
Cuando comenzó a escribir la novela en unas horas perdidas en un hotel de El Cairo, Benítez Reyes descubrió una "pretendida novela de superventas que trataba sobre el robo de unas reliquias de los Reyes Magos, por lo que, como hizo Cervantes, tuve que incorporar también esa novela a la historia".
Remarca que su interés era "no quedarme en la parodia, aunque fuera un factor importante de la trama".
En relación al título, Benítez Reyes cree que puede haber otra lectura de la novela, pues la vida es también un "mercado de espejismos": "Tenemos que inventarnos nuestra propia vida, convivir y pactar con nuestro propio conocimiento, y si uno no se inventa la vida, acaba no entendiendo la propia vida".
En su opinión, el éxito de esta novela de intriga esotérica puede tener que ver con "la necesidad del ser humano de contar historias aunque sean disparatadas".
Asegura que se lleva bien con los dos géneros que cultiva, la poesía y la narrativa, porque entiende la literatura como su modo de pensar: "Yo pienso a través de lo que escribo".
Sin embargo, aunque "es legítimo que los géneros se contaminen, el autor debe tener claro que son diferentes, pues tienen procedimientos metodológicos totalmente distintos".
Para el autor gaditano, "el humor es quizá uno de los grandes conservantes de la literatura y prueba de ello es que muchas de las obras que hoy tenemos por inmortales están basadas en el humor".
Benítez Reyes reivindica "el humor como una visión de la vida, es decir, el humor que quita importancia a lo ajeno y a lo propio" y por ello en la novela procura reirse de sí mismo, "de los tics estilísticos que todos acabamos adoptando como propios".
Desde su Rota natal, asegura que trabaja cómodamente, alejado de los cenáculos literarios, porque "la literatura como tema de conversación me aburre un poco".
Justifica su presentación al Premio Nadal porque "quería que esta novela saliera un poco más arropada y el premio era una posibilidad de reclamar un poco la atención de los lectores".
El prestigio del premio es indudable, añade, pues ha sido siempre "una referencia literaria en la novela contemporánea y una garantía para los lectores"; y en los últimos años "ha ayudado a difundir la obra de autores como Trapiello, Zarraluqui, Antonio Soler, con una obra prestigiosa, pero con un universo de lectores reducido hasta entonces".
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