Un cuadro de Norman Rockwell, robado de un suburbio de San Luis hace más de tres décadas, fue hallado en la colección del cineasta Steven Spielberg, anunció el viernes el FBI.
La pintura "Russian Schoolroom" fue robada de una galería en Clayton, Misurí, la noche del 25 de junio de 1973. Spielberg, quien ha ganado el premio Oscar, compró el cuadro en 1989, a un vendedor legítimo, y no sabía que era robado sino hasta la semana pasada, informó el FBI en un
comunicado.
El personal del cineasta alertó a las autoridades federales. Un agente del FBI y un experto en arte inspeccionaron el cuadro en una de las oficinas de Spielberg y corroboraron su autenticidad el viernes por la mañana.
Algunos estimados anteriores del FBI valuaban la pintura en 700.000 dólares, dijeron las autoridades. Un mensaje dejado al encargado de relaciones públicas de Spielberg para solicitar sus comentarios no fue respondido de inmediato.
El óleo sobre tela muestra a un grupo de niños en un aula, con un busto del líder comunista Vladimir Lenin. Spielberg coopera con el FBI y conservará en su poder la obra hasta que "se determine su entrega", informaron las autoridades.
20070303
20070107
Benítez Reyes parodia las novelas al estilo del 'Código da Vinci'
El poeta y narrador gaditano Felipe Benítez Reyes (Rota, Cádiz, 1960) ha querido parodiar las novelas de intriga esotérica, al estilo del "Código da Vinci", con "Mercado de espejismos", con la que ganó anoche la última edición del premio Nadal.
En una entrevista concedida a EFE, Benítez Reyes ha señalado que "la parodia de 'Mercado de espejismos' tiene un modelo claro, la novela cervantina".
Según el autor gaditano, premio Nacional de la Crítica y de Literatura, "Cervantes parodia la novela de caballerías, porque la gente las adoptaba como realidad, y en la actualidad está sucediendo lo mismo que en la época de Cervantes, pues los lectores de las novelas de intriga esotérica no las leen como obras de ficción, sino como verdades históricas".
Tras la realidad de mucha gente que lee las novelas de Dan Brown "como si fueran un manual de historia", hay, según el propio autor, "una parodia amable, nada ácida, porque no se ha de ser caústico sin necesidad".
Benítez Reyes resume que la novela ganadora del Nadal está escrita "desde la sorpresa por ese fenómeno, mezclado con un divertido estupor, pero nunca desde la indignación o el reproche".
La novela ganadora narra la historia de dos ladrones de obras de arte ya retirados, Corina y Jacob, que reciben un último encargo imprevisto: llevar a cabo el robo de unas supuestas reliquias de los Reyes Magos que se conservan en la catedral alemana de Colonia.
El punto de partida de la historia es, confiesa Benítez Reyes, la fascinación que desde siempre le ha producido el mito de los Reyes Magos: "En mi infancia, las noches de Reyes eran noches de pánico, terroríficas, porque imaginaba que entrarían en mi casa tres ancianos barbudos, con unas gruesa capas con olor a camello y que dejarían unos paquetes que casi nunca se correspondían con lo que pedía".
De aquel terror infantil, el autor pasó a interesarse por todas las derivaciones de la leyenda, que ahora ha utilizado para construir la parodia.
Cuando comenzó a escribir la novela en unas horas perdidas en un hotel de El Cairo, Benítez Reyes descubrió una "pretendida novela de superventas que trataba sobre el robo de unas reliquias de los Reyes Magos, por lo que, como hizo Cervantes, tuve que incorporar también esa novela a la historia".
Remarca que su interés era "no quedarme en la parodia, aunque fuera un factor importante de la trama".
En relación al título, Benítez Reyes cree que puede haber otra lectura de la novela, pues la vida es también un "mercado de espejismos": "Tenemos que inventarnos nuestra propia vida, convivir y pactar con nuestro propio conocimiento, y si uno no se inventa la vida, acaba no entendiendo la propia vida".
En su opinión, el éxito de esta novela de intriga esotérica puede tener que ver con "la necesidad del ser humano de contar historias aunque sean disparatadas".
Asegura que se lleva bien con los dos géneros que cultiva, la poesía y la narrativa, porque entiende la literatura como su modo de pensar: "Yo pienso a través de lo que escribo".
Sin embargo, aunque "es legítimo que los géneros se contaminen, el autor debe tener claro que son diferentes, pues tienen procedimientos metodológicos totalmente distintos".
Para el autor gaditano, "el humor es quizá uno de los grandes conservantes de la literatura y prueba de ello es que muchas de las obras que hoy tenemos por inmortales están basadas en el humor".
Benítez Reyes reivindica "el humor como una visión de la vida, es decir, el humor que quita importancia a lo ajeno y a lo propio" y por ello en la novela procura reirse de sí mismo, "de los tics estilísticos que todos acabamos adoptando como propios".
Desde su Rota natal, asegura que trabaja cómodamente, alejado de los cenáculos literarios, porque "la literatura como tema de conversación me aburre un poco".
Justifica su presentación al Premio Nadal porque "quería que esta novela saliera un poco más arropada y el premio era una posibilidad de reclamar un poco la atención de los lectores".
El prestigio del premio es indudable, añade, pues ha sido siempre "una referencia literaria en la novela contemporánea y una garantía para los lectores"; y en los últimos años "ha ayudado a difundir la obra de autores como Trapiello, Zarraluqui, Antonio Soler, con una obra prestigiosa, pero con un universo de lectores reducido hasta entonces".
En una entrevista concedida a EFE, Benítez Reyes ha señalado que "la parodia de 'Mercado de espejismos' tiene un modelo claro, la novela cervantina".
Según el autor gaditano, premio Nacional de la Crítica y de Literatura, "Cervantes parodia la novela de caballerías, porque la gente las adoptaba como realidad, y en la actualidad está sucediendo lo mismo que en la época de Cervantes, pues los lectores de las novelas de intriga esotérica no las leen como obras de ficción, sino como verdades históricas".
Tras la realidad de mucha gente que lee las novelas de Dan Brown "como si fueran un manual de historia", hay, según el propio autor, "una parodia amable, nada ácida, porque no se ha de ser caústico sin necesidad".
Benítez Reyes resume que la novela ganadora del Nadal está escrita "desde la sorpresa por ese fenómeno, mezclado con un divertido estupor, pero nunca desde la indignación o el reproche".
La novela ganadora narra la historia de dos ladrones de obras de arte ya retirados, Corina y Jacob, que reciben un último encargo imprevisto: llevar a cabo el robo de unas supuestas reliquias de los Reyes Magos que se conservan en la catedral alemana de Colonia.
El punto de partida de la historia es, confiesa Benítez Reyes, la fascinación que desde siempre le ha producido el mito de los Reyes Magos: "En mi infancia, las noches de Reyes eran noches de pánico, terroríficas, porque imaginaba que entrarían en mi casa tres ancianos barbudos, con unas gruesa capas con olor a camello y que dejarían unos paquetes que casi nunca se correspondían con lo que pedía".
De aquel terror infantil, el autor pasó a interesarse por todas las derivaciones de la leyenda, que ahora ha utilizado para construir la parodia.
Cuando comenzó a escribir la novela en unas horas perdidas en un hotel de El Cairo, Benítez Reyes descubrió una "pretendida novela de superventas que trataba sobre el robo de unas reliquias de los Reyes Magos, por lo que, como hizo Cervantes, tuve que incorporar también esa novela a la historia".
Remarca que su interés era "no quedarme en la parodia, aunque fuera un factor importante de la trama".
En relación al título, Benítez Reyes cree que puede haber otra lectura de la novela, pues la vida es también un "mercado de espejismos": "Tenemos que inventarnos nuestra propia vida, convivir y pactar con nuestro propio conocimiento, y si uno no se inventa la vida, acaba no entendiendo la propia vida".
En su opinión, el éxito de esta novela de intriga esotérica puede tener que ver con "la necesidad del ser humano de contar historias aunque sean disparatadas".
Asegura que se lleva bien con los dos géneros que cultiva, la poesía y la narrativa, porque entiende la literatura como su modo de pensar: "Yo pienso a través de lo que escribo".
Sin embargo, aunque "es legítimo que los géneros se contaminen, el autor debe tener claro que son diferentes, pues tienen procedimientos metodológicos totalmente distintos".
Para el autor gaditano, "el humor es quizá uno de los grandes conservantes de la literatura y prueba de ello es que muchas de las obras que hoy tenemos por inmortales están basadas en el humor".
Benítez Reyes reivindica "el humor como una visión de la vida, es decir, el humor que quita importancia a lo ajeno y a lo propio" y por ello en la novela procura reirse de sí mismo, "de los tics estilísticos que todos acabamos adoptando como propios".
Desde su Rota natal, asegura que trabaja cómodamente, alejado de los cenáculos literarios, porque "la literatura como tema de conversación me aburre un poco".
Justifica su presentación al Premio Nadal porque "quería que esta novela saliera un poco más arropada y el premio era una posibilidad de reclamar un poco la atención de los lectores".
El prestigio del premio es indudable, añade, pues ha sido siempre "una referencia literaria en la novela contemporánea y una garantía para los lectores"; y en los últimos años "ha ayudado a difundir la obra de autores como Trapiello, Zarraluqui, Antonio Soler, con una obra prestigiosa, pero con un universo de lectores reducido hasta entonces".
20061211
Estampas populares y matrices xilográficas muestran la importancia de la imprenta valenciana en los siglos XVIII y XIX
La exposición 'Juego, devoción y sátira. Estampas populares de la imprenta valenciana, siglos XVIII y XIX', abierta en la Fundación Carlos de Amberes hasta el próximo 8 de enero, muestra la importancia de la imprenta valenciana en la publicación de impresos de carácter didáctico y religioso.
La muestra, que se inaugura esta tarde y que ha sido organizada por el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad en colaboración con la Diputación de Valencia y la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos (Valencia), pretende dar a conocer la importante donación de cerca de tres mil matrices xilográficas efectuada por Milagros Barceló Sánchez, viuda del impresor Martín Villalba, a la Academia de Bellas Artes de San Carlos el 6 de agosto de 1943.
Adela Espinós, comisaria de la muestra, explicó a Europa Press, que esta exposición muestra algunas piezas o matrices "muy interesantes" que no son fáciles de ver en la actualidad y que están firmadas por el grabador-xilógrafo, Baltasar de Talamantes, uno de los pocos artistas conocidos de la época, famoso por firmar con sus iniciales en capitales o, con menos frecuencia, con su apellido completo.
Con una distribución temática y a través a una selección de matrices xilográficas y de sus correspondientes estampaciones, el visitante puede apreciar el valor de la imprenta y sus usos más cotidianos para elaborar pliegos de cordel, aleluyas o estampas religiosas que se arrojaban al pueblo durante las procesiones.
ESCALAS DE LA VIDA
Entre las piezas más emblemáticas, destacan las "Escalas de la vida", en su doble versión masculina y femenina en donde se representan las etapas de la vida en forma de escalera ascendente y descendente, que fue utilizado desde mediados del siglo XVII en Amberes, Alemania y Francia.
También se pueden observar imágenes relacionadas con la tauromaquia, con los juegos de azar, los juegos de mesa o los espectáculos circenses.
Entre las matrices más representativas de tema profano, destacan una serie de entalladuras de carácter didáctico, dedicadas a la enseñanza infantil, con 48 viñetas, como las relativas a la 'Historia Natural', 'Cuadrúpedos', 'Aves' y 'Peces'.
En cuanto a las aucas o aleluyas religiosas, destaca en la colección la correspondiente a las Tentaciones de San Antonio, compuesta por 30 matrices, en las que se nos narra diferentes pasajes de su vida, realizadas ya en 1862 por Agustín Laborda Galve.
Por último, la comisaria destacó la impresión de imágenes para los pliegos de caña y cordel, vehículo de gran importancia para la cultura popular, compuestos en su forma simple por un pliego de dos hojas, con texto para ser leído, o coplas para ser cantadas o bailadas acompañadas de su correspondiente ilustración para hacer más atractivo el texto a los lectores menos cultos.
La muestra, que se inaugura esta tarde y que ha sido organizada por el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad en colaboración con la Diputación de Valencia y la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos (Valencia), pretende dar a conocer la importante donación de cerca de tres mil matrices xilográficas efectuada por Milagros Barceló Sánchez, viuda del impresor Martín Villalba, a la Academia de Bellas Artes de San Carlos el 6 de agosto de 1943.
Adela Espinós, comisaria de la muestra, explicó a Europa Press, que esta exposición muestra algunas piezas o matrices "muy interesantes" que no son fáciles de ver en la actualidad y que están firmadas por el grabador-xilógrafo, Baltasar de Talamantes, uno de los pocos artistas conocidos de la época, famoso por firmar con sus iniciales en capitales o, con menos frecuencia, con su apellido completo.
Con una distribución temática y a través a una selección de matrices xilográficas y de sus correspondientes estampaciones, el visitante puede apreciar el valor de la imprenta y sus usos más cotidianos para elaborar pliegos de cordel, aleluyas o estampas religiosas que se arrojaban al pueblo durante las procesiones.
ESCALAS DE LA VIDA
Entre las piezas más emblemáticas, destacan las "Escalas de la vida", en su doble versión masculina y femenina en donde se representan las etapas de la vida en forma de escalera ascendente y descendente, que fue utilizado desde mediados del siglo XVII en Amberes, Alemania y Francia.
También se pueden observar imágenes relacionadas con la tauromaquia, con los juegos de azar, los juegos de mesa o los espectáculos circenses.
Entre las matrices más representativas de tema profano, destacan una serie de entalladuras de carácter didáctico, dedicadas a la enseñanza infantil, con 48 viñetas, como las relativas a la 'Historia Natural', 'Cuadrúpedos', 'Aves' y 'Peces'.
En cuanto a las aucas o aleluyas religiosas, destaca en la colección la correspondiente a las Tentaciones de San Antonio, compuesta por 30 matrices, en las que se nos narra diferentes pasajes de su vida, realizadas ya en 1862 por Agustín Laborda Galve.
Por último, la comisaria destacó la impresión de imágenes para los pliegos de caña y cordel, vehículo de gran importancia para la cultura popular, compuestos en su forma simple por un pliego de dos hojas, con texto para ser leído, o coplas para ser cantadas o bailadas acompañadas de su correspondiente ilustración para hacer más atractivo el texto a los lectores menos cultos.
20061124
Banderas vuelve a dirigir con una película arriesgada e impresionista
Antonio Banderas ha vuelto a la dirección con "El Camino de los Ingleses", una película que, como él mismo reconoce, tiene "ciertos riesgos" y "desafía en algunos momentos las leyes de la gravedad cinematográfica", y que califica como una mirada "impresionista en la que las cosas están sugeridas".
"Por una parte, es una reacción al tipo de cine que he venido haciendo durante diecisiete años, un cine, con pequeñas excepciones, como Brian de Palma, basado en fórmulas", señaló hoy Banderas en la rueda de prensa con motivo del estreno de la cinta esta noche en Málaga, la ciudad en la que se rodó casi toda la película.
En esta segunda experiencia como director ha querido desvincularse "del mundo de los resultados", consciente de que no estaba haciendo "una película que iba por los cauces normales", por lo que comprende que "probablemente haya que pagar un precio, en taquilla o a otros niveles".
"El peor enemigo de la película soy yo, en el sentido de que tengo una imagen para determinada gente, de la cual no renuncio porque he jugado a ella durante bastante tiempo, de guaperas de Hollywood y de cine comercial que ahora viene y quiere hacer cine", añadió el actor malagueño, que considera la película "una inversión de futuro por su complejidad".
Al rodar en Málaga hizo "un viaje al pasado, a la época en la que rompí ese vínculo con mi tierra para marcharme de aquí a perseguir un sueño", señaló Banderas, que cree que pensar en los resultados "intoxica y contamina mucho una película".
Cuando leyó la novela de Antonio Soler en la que se basa la película, no se identificó con ningún personaje específico, aunque sí con una "serie de claves" que vivió a finales de los 70 cuando abandonó su Málaga natal hacia Madrid para trabajar como actor.
"Los recuerdos míos son de incertidumbre, vacío y un vértigo terrible, de ir paseando por Málaga y reírse la gente cuando decía que era actor, de no tener sentido mi vida y de que lo que yo vivía en mi cabeza era un disparate", explicó.
Banderas, que calificó "El Camino de los Ingleses" como "una mirada dura sobre una etapa de la vida", considera que su andadura como director llega "como resultado de muchos años de trabajo como actor".
"Cuando uno empieza a plantearse enfrente del director que no haría las cosas así, lo más honesto es marcharse detrás de la cámara y empezar a relatar el mundo como uno lo ve", subrayó el malagueño, que aseguró que ha conseguido "una película mejor que la que había soñado".
El personaje central de "El Camino de los Ingleses" es Miguelito Dávila (Alberto Amarilla), un joven aspirante a poeta que lee la "Divina Comedia" de Dante y convierte a Luli Gigante (María Ruiz) en su Beatrice particular.
Miguelito y los demás de su pandilla, Paco Frontón (Félix Gómez), Babirusa (Raúl Arévalo), Moratalla (Mario Casas), La Cuerpo (Marta Nieto) y La Gorda de La Cala (Berta de la Dehesa) viven el verano del fin de la inocencia en el que quizás podrán descubrir adónde les lleva ese Camino de los Ingleses.
"Por una parte, es una reacción al tipo de cine que he venido haciendo durante diecisiete años, un cine, con pequeñas excepciones, como Brian de Palma, basado en fórmulas", señaló hoy Banderas en la rueda de prensa con motivo del estreno de la cinta esta noche en Málaga, la ciudad en la que se rodó casi toda la película.
En esta segunda experiencia como director ha querido desvincularse "del mundo de los resultados", consciente de que no estaba haciendo "una película que iba por los cauces normales", por lo que comprende que "probablemente haya que pagar un precio, en taquilla o a otros niveles".
"El peor enemigo de la película soy yo, en el sentido de que tengo una imagen para determinada gente, de la cual no renuncio porque he jugado a ella durante bastante tiempo, de guaperas de Hollywood y de cine comercial que ahora viene y quiere hacer cine", añadió el actor malagueño, que considera la película "una inversión de futuro por su complejidad".
Al rodar en Málaga hizo "un viaje al pasado, a la época en la que rompí ese vínculo con mi tierra para marcharme de aquí a perseguir un sueño", señaló Banderas, que cree que pensar en los resultados "intoxica y contamina mucho una película".
Cuando leyó la novela de Antonio Soler en la que se basa la película, no se identificó con ningún personaje específico, aunque sí con una "serie de claves" que vivió a finales de los 70 cuando abandonó su Málaga natal hacia Madrid para trabajar como actor.
"Los recuerdos míos son de incertidumbre, vacío y un vértigo terrible, de ir paseando por Málaga y reírse la gente cuando decía que era actor, de no tener sentido mi vida y de que lo que yo vivía en mi cabeza era un disparate", explicó.
Banderas, que calificó "El Camino de los Ingleses" como "una mirada dura sobre una etapa de la vida", considera que su andadura como director llega "como resultado de muchos años de trabajo como actor".
"Cuando uno empieza a plantearse enfrente del director que no haría las cosas así, lo más honesto es marcharse detrás de la cámara y empezar a relatar el mundo como uno lo ve", subrayó el malagueño, que aseguró que ha conseguido "una película mejor que la que había soñado".
El personaje central de "El Camino de los Ingleses" es Miguelito Dávila (Alberto Amarilla), un joven aspirante a poeta que lee la "Divina Comedia" de Dante y convierte a Luli Gigante (María Ruiz) en su Beatrice particular.
Miguelito y los demás de su pandilla, Paco Frontón (Félix Gómez), Babirusa (Raúl Arévalo), Moratalla (Mario Casas), La Cuerpo (Marta Nieto) y La Gorda de La Cala (Berta de la Dehesa) viven el verano del fin de la inocencia en el que quizás podrán descubrir adónde les lleva ese Camino de los Ingleses.
20061122
El Festival de Cine Iberoamericano de Huelva proyecta hoy un documental biográfico sobre Juan Ramón Jiménez
El Festival de Cine Iberoamericano de Huelva acogerá hoy la proyección del documental 'Juan Ramón Jiménez, la obra en marcha', que, dirigido por Manuel Armán, recorre la vida y obra del Premio Nóbel moguereño desde su nacimiento en la localidad onubense hasta su muerte en Puerto Rico.
La cinta, coproducida por TVE y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), podrá verse en la Sala 1 de Cine Box Aqualon a partir de las 22.30 horas y a su proyección
asistirán el director, Manuel Armán, junto con el delegado de TVE para programas documentales, Francisco Javier González, y el director de programas documentales y sociales de TVE, Jesús González, según informó la organización del festival en un comunicado remitido a Europa Press.
Durante los 56 minutos de duración del documental se cuentan los pasos dados por el poeta a lo largo de su vida, comenzando por su infancia para terminar en su exilio puertorriqueño en 1958. Sus estancias en Madrid, donde vivió desde 1912 hasta la Guerra Civil, su exilio primero en La Habana, los años que pasó en la Florida y Washington, su viaje a Argentina o la concesión del Premio Nóbel de Literatura tres días antes del fallecimiento de su esposa Zenobia Camprubí completan la narración.
De la mano de la interpretación de Manuel Angel Franco, Miguel Zúñiga y David Sancho, se descubre otra cara del poeta que, lejos de ser un hombre hosco y distante, se muestra en el documental como un ser humano de extraordinaria sensibilidad y vulnerabilidad.
La cinta, coproducida por TVE y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), podrá verse en la Sala 1 de Cine Box Aqualon a partir de las 22.30 horas y a su proyección
asistirán el director, Manuel Armán, junto con el delegado de TVE para programas documentales, Francisco Javier González, y el director de programas documentales y sociales de TVE, Jesús González, según informó la organización del festival en un comunicado remitido a Europa Press.
Durante los 56 minutos de duración del documental se cuentan los pasos dados por el poeta a lo largo de su vida, comenzando por su infancia para terminar en su exilio puertorriqueño en 1958. Sus estancias en Madrid, donde vivió desde 1912 hasta la Guerra Civil, su exilio primero en La Habana, los años que pasó en la Florida y Washington, su viaje a Argentina o la concesión del Premio Nóbel de Literatura tres días antes del fallecimiento de su esposa Zenobia Camprubí completan la narración.
De la mano de la interpretación de Manuel Angel Franco, Miguel Zúñiga y David Sancho, se descubre otra cara del poeta que, lejos de ser un hombre hosco y distante, se muestra en el documental como un ser humano de extraordinaria sensibilidad y vulnerabilidad.
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