20141003

Ranking de errores comunes en castellano

Ranking de errores comunes en castellano


Que el castellano es uno de los idiomas más complicados de dominar del mundo no es algo que nadie ponga en duda. Nuestro extenso vocabulario, del que ni siquiera la mayoría de los castellanoparlantes dominamos más de 1000 palabras, y nuestra gramática, con más excepciones, trampas y zonas oscuras que nuestro sistema judicial hacen que, para cualquier extranjero, la tarea de aprender y dominar el castellano tenga un nivel de dificultad similar al de averiguar qué puerta era la verdadera en aquella prueba de ‘Humor Amarillo’ en el que todo el mundo acababa con un traumatismo craneoencefálico.

Sin embargo, no es solo al foráneo con inquietudes al que se le resiste el idioma de Cervantes. Los propios nativos seguimos teniendo más de un problema con nuestro idioma, y van mucho más allá de por qué “untar” no lleva hache cuando es obvio que, claramente, debería. Con toda seguridad, es la gramática la que más dificultades nos presenta –porque como hemos dicho, el vocabulario es tan amplio que, si te inventas un par de palabritas, nadie se va a dar cuenta- y por eso hemos decidido reunir de “mejor” a “peor” algunos de los errores que cometemos con mayor frecuencia en este campo. Tomad nota y empezad a corregir en Twitter, que es lo más bonito de aprender.

11. Iros
¿Es un error a medias? No, gramaticalmente es un error de garrafón porque la segunda persona del plural del imperativo de “irse” es “idos”. Pero seamos sinceros, la forma incorrecta se ha extendido tanto que la correcta queda rara y un poquito de pedante niñopatada. ¿Si todos tus amigos se tiran de un puente tú te tiras? Pues no, pero lo cierto es que si os tiráis cincuenta personas se nota un poco menos que tú estás loco. Pues aquí igual.

10. Pedir ayuda para
En 2002, durante el transcurso de ‘Operación Triunfo’, Carlos Lozano, el presentador, decía lo siguiente: “Podemos ayudar a esa gente que necesita ayuda para la droga, ¿no?”. No es mi intención cuestionar la moralidad o no de la petición de Carlos, pero es más fácil pensar que, en lugar de una especie de crowdfunding del vicio, lo que él quería era ayuda contra la droga. Lo mismo pasa con esas “asociaciones para el cáncer” con intenciones mucho menos siniestras de lo que cualquiera podría imaginar.

9. …
Chicos, tenemos que hablar. No sois adolescentes de 15 años escribiendo en vuestro diario. Por lo menos, no siempre. Los puntos suspensivos no sirven para dar un aire misterioso a todo lo que queráis transmitir. A veces hay que concretar aunque os fastidie. ¿Cómo os sentaría que vuestra novia os dejara notas del tipo “He salido a comprar el pan…”? ¿A que acojona? ¿Qué ha ido a hacer? ¡Si además ella no come pan! En fin, que estos tres puntos (porque son tres; ni dos, ni cuatro, ni doce) no sustituyen al punto final. Basta ya…

8. Enero, Martes, Primavera
Una cosa que le gusta mucho a la gente en redes sociales es dar la bienvenida a los meses o a las estaciones como si fueran una suerte de Mr. Marshall. Cada uno tiene sus cositas… como el castellano, en el que se escriben los nombres de días, meses y estaciones con minúscula, a excepción de los casos en los que la puntuación lo exija (comienzo de un texto, tras puntos suspensivos, etc.), así que ese “¡Hola, Privamera!” no es más que un saludo al hada hermana de Fauna y Flora.

7. Súper
Supermán, que era fortísimo y podía tirar muros y volver atrás en el tiempo dándole vueltas a la Tierra, no lo separaba, pero la gente, por alguna razón, siente la necesidad irremisible de escribirlo separado. Si eres superdetallista, te acordarás de que, cada vez que pongas “súper majo” te estarás refiriendo a un Carrefour que se porta muy bien con la gente y siempre saluda. Y ya sabes que los que siempre saludan después son supermalos.

6. Prótasis del condicional simple o pospretérito
Cierto que con este nombre parece más una inflamación de vesícula que un error gramatical, por eso es normal creer que si le habrían puesto otro nombre, habría más gente al tanto de este error. ¿Habéis visto lo que he hecho ahí? Pues justo eso es de lo que estamos hablando. Si os hubierais fijado, sabríais de lo que estoy hablando.

5. Coma del vocativo
Suponiendo que no sepas lo que es y que seas una persona normal y trabajadora que manda al día, mínimo, unos tres mails, resulta que estás cometiendo este error un mínimo de tres veces al día. Cuando nos dirigimos al interlocutor, hay que separar su nombre por una (o dos) comas, queridos lectores. Así ese “Hola María” debería ser “Hola, María” al igual que decimos “por favor, señora Aguirre, bájese del coche”.

4. Habían un millón de personas
Seguramente, si había un millón de personas era según fuentes oficiales. Ya sabemos que según la policía habría tres y una escoba. Pero sea como sea, cuando el verbo “haber” funciona como impersonal, siempre lo hace en tercera persona del singular. Y la “n” sobra.

3. Tú contestastes que no
Esto lo decía Mecano en la ‘La fuerza del destino’, y no seré yo quien lleve la contraria a Mecano en nada, ni siquiera en lo de la marcha en Nueva York y los jamones de York. Pero la RAE sí que tiene que decirles que la segunda persona del singular del pretérito perfecto simple de indicativo no acaba en “s”. Al igual que le pasa a la de imperativo. Aunque todo esto carece de sentido si la que habla es María José Cantudo.

2. ¡Correr, insensatos!
Si Gandalf el Blanco hubiera exclamado eso, probablemente seguiría siendo Gandalf el Gris o incluso lo habrían rebajado a Gandalf el Gris muy oscuro, que es un nombre mucho menos sonoro. Los imperativos no se forman con el verbo en infinitivo, por mucho que esa “d” final le dé alergia a muchos.

1. A ver / Haber
No hay duda de que es el rey de los errores en castellano. Uno de esos que hacen que te sangren los ojos y des pasos hacia atrás alejándote de su autor sin importar qué hay a tus espaldas. De los que, si lo escribe tu novia, provocan no sólo una ruptura, sino un cambio de país y probablemente de identidad. Y a ver, no va a haber nadie que te lo pueda recriminar.

20140927

New York artist creates 'art' that is invisible and collectors are paying millions

está haciendo "arte invisible" (sic) y dicen que se pagan millones por eso..


New York artist creates 'art' that is invisible and collectors are paying millions





27-year-old artist Lana Newstrom says she is the first artist in the world to create invisible "art." In this documentary we traveled to her empty studio to learn more about Lana and her unusual artistic process.
"Just because you can't see anything, doesn't mean I didn't put hours of work into creating a particular piece"
Lana Newstrom, Artist
"Art is about imagination and that is what my work demands of the people interacting with it. You have to imagine a painting or sculpture is in front of you," says Newstrom.

Paul Rooney, Lana's agent, believes she might be the greatest artist alive working today: "When she describes what you can't see, you begin to realize why one of her invisible works can fetch upwards of a million dollars." said Rooney.

20140506

Andrew Wylie: "La lectura digital va a desaparecer y la edición en papel crecerá"

uno del negocio editorial (en papel), diciendo que el Kindle da cáncer, que desaparecerá la lectura digital, y que los lectores pobres no tienen educación.. mayo del 2014, si..


Andrew Wylie: "La lectura digital va a desaparecer y la edición en papel crecerá"

-El año pasado estuvo muy enojado. ¿Cuál es su estado de ánimo hoy?

-Extraordinario.

-¿Por la marcha de la industria del libro, de su agencia...?

-La industria editorial anda bien, va a sobrevivir. Por un tiempo hubo gente que no estaba segura, y me incluyo, pero ahora estoy convencido de que va a sobrevivir y que le va a ir bien. Además, cuando la gente se entere de que leer en un Kindle da cáncer, Amazon va a perder participación de mercado.

-Veo que su bronca por Amazon no se ha suavizado.

-De hecho, sí. Ahora les tengo lástima. ¿Quién habría pensado que su aparato causa cáncer? La lectura digital entonces va a desaparecer y la edición en papel va a volver a crecer.

-Más allá del chiste, es cierto que las ventas de e-books se han amesetado.

-Se han amesetado. Además, si lo pensás bien, la lectura de e-books es la parte más desechable del mercado. Se usa mucho para los thrillers o las novelas románticas. Basura, libros que no querés mantener ni mostrar porque te daría vergüenza que te vieran leyendo esas pavadas.

-¿Cree que este amesetamiento va a durar mucho?

-Almorcé hace poco con Markus Dohle, el nuevo jefe de Penguin Random House, y me dijo que su compañía vende un 70% en papel y un 30% en digital. Y que no le sorprendería si dentro de 50 años esos porcentajes se mantienen así.

-El libro de tapa dura no corre peligro entonces.

-Para mí, no. Yo compro libros de tapa dura porque me gustan. Si no puedo, compro un libro de bolsillo. Pero si quiero leer un libro que está en tapa dura y en digital, lo compro en papel. A menos que sea una bazofia.

-Existe una especie de consenso según el cual Amazon, con sus precios bajísimos, perjudica a las editoriales y las librerías, pero beneficia a los lectores. ¿Está de acuerdo?

-Quizá beneficia a los lectores pobres. Pero al final de cuentas, los lectores pobres no tienen educación y, probablemente, van a comprar basura. Por eso no me importa.

-Muchos están preocupados por la fusión entre Penguin y Random House. Usted no. ¿Por qué?

-Creo que es algo bueno para el mundo de los libros, porque le da el 30% de la industria a una sola editorial. Si se peleara con una editorial de ese tamaño, Amazon no podría darse el lujo de no contar con sus libros.

-¿Todavía recomienda a las editoriales que dejen de ofrecer sus libros en Amazon?

-Bueno, eso era antes de enterarme de que el Kindle provoca cáncer. Ahora creo que el problema se va a arreglar solo.

 -¿Qué es esto del Kindle y el cáncer?

-¿No te enteraste?

-Bueno, tengo un Kindle. Si es verdad, me gustaría saberlo.

-De ahora en adelante, más cigarrillos y menos Kindle.

-¿Cuál es su opinión del mundo editorial en castellano?

-Tengo desde hace tres años una oficina en Madrid, donde estuve trabajando con el grupo Prisa. Dejame decirte que es una buena noticia para los autores y para la edición en general que Alfaguara ya no sea parte del grupo Prisa. Creo que la inestabilidad de Prisa ha sido dañina para la editorial.

-Gestiona los derechos de muchos escritores muertos, como Borges o Bolaño. ¿Qué tienen de especial?

-Los derechos de autores fallecidos te dan autoridad. Representamos a los herederos de Czes?aw Mi?osz, por ejemplo, y eso nos ha dado una cierta entrée en ámbitos y lugares donde quizá no tendríamos entrée.

-El de García Márquez podría ser ahora otro de esos.

-La familia García Márquez y Carmen Balcells, su agente de toda la vida, son como carne y uña.

-¿Desde cuándo lo amedrentan esas cosas?

-Ya sé, pero acá no hay nada que hacer. La mujer y los hijos de García Márquez van a seguir con Carmen Balcells.

-¿No le parecen demasiados los 75 años tras la muerte del autor para que las obras pasen al dominio público?

-No. Es más, creo que los derechos deberían ser de los herederos para siempre. Si la familia Shakespeare hubiera usado marcas registradas, como hizo Walt Disney, hoy todos estaríamos yendo a Shakespeare World en vez de Disney World. Si Lewis Carroll hubiera usado marcas registradas en lugar de derechos de autor, hoy estaríamos yendo a Wonderland. ¿Por qué todos los idiotas tienen buenos asesores legales y a los genios no los asesora nadie? Así la cultura va desbarrancando. Hasta terminar en el Kindle.

-Hace 20 años, los tradicionalistas lo acusaban de haber transformado a la literatura en un gran negocio. Ahora usted parece el último defensor de la alta cultura. ¿Cómo ocurrió esto?

-Siempre fue así. Cuando era joven, busqué trabajo en editoriales. En las entrevistas me preguntaban qué estaba leyendo y mi respuesta era Tucídides. Reaccionaban como si hubieran pisado caca de perro. "¿Tucídides?", decían. "¿Y no leés a James Clavell [autor de best sellers como Tai-Pan y Shogun] o a Robert Ludlum [El caso Bourne]?" Lo que me querían decir era que si quería trabajar en editoriales tenía que leer a los best sellers. Y yo no quería, porque mi interés principal no era ganar plata. Mi padre trabajaba en una editorial y mi tío era banquero. Adiviná quién tenía más plata. Me di cuenta bastante rápido de que si quería hacer plata, lo mejor era ir a Wall Street. Pero que si quería estar en la industria editorial, quería leer cosas interesantes. Cuando era chico, mi padre tenía tres tomos con las obras de Voltaire, y yo me sentaba cerca de la chimenea para leer a Voltaire. Era genial. Quería el equivalente de eso. Si además podía ganarme la vida, mejor. Después vi que los mejores escritores tenían todos agentes muy modestos, que vivían en departamentos asquerosos, con las ventanas tapadas de mugre, plantas moribundas colgando del techo. Una pesadilla. Y al mismo tiempo gente como Danielle Steel tenía todos estos abogados y agentes que ganaban una torta de plata.